Se dice cuando alguien está reventado, sin energía y con una pinta lamentable, como si lo hubieran escurrido y colgado a secar. Es parecido a estar hecho polvo, pero con ese toque de verse desmadejado, tirado y sin ganas ni de hablar. Muy de después de curro, viaje o resaca potente.
"Después de currar doce horas y pillar el último metro, llegué a casa y estaba hecho un trapo, me tiré en el sofá y ni cené, solo agua y a sobar."