Se dice cuando estás misio, sin un sol y con la billetera en modo desierto. Vamos, que andas corto de plata, casi quebrado y tirando de favores para pasarla. En Perú suena bien callejero y sirve tanto para bromear como para soltar la triste realidad sin tanto drama.
"Mano, ¿me invitas una empanada? Ando en lona mal, pagué el alquiler y me quedé más seco que cancha sin gaseosa."