Se dice cuando te tienen esperando eternamente, sin respuesta y sin moverte del sitio, como si te hubieran dejado ahí tirado. También vale para cuando estás en una situación incómoda, expuesto y a punto de que te caiga la bronca. Muy de la onda chilena, de esas esperas que te cocinan la paciencia a fuego lento.
"Oye, llevo dos horas en la muni y nadie me pesca. Me tienen en la parrilla, po, como si fuera choripán esperando turno."