En Trujillo se dice cuando alguien se queda frito y se mete una siestaza, casi siempre después de comer. Es como decir que se echó un sueñito, pero en versión callejera y con más gracia. Si alguien desaparece tras el almuerzo y vuelve con cara de resucitado, fijo se jaló un pavo.
"Terminamos el ceviche y el Luis se jaló un pavo en la hamaca, roncando durísimo, parecía motor de combi malograda."