En Buenos Aires se dice de alguien que va derecho, que está portándose bien y no anda en cosas raras. Es como decir que está en regla, que no se mete en quilombos y que, dentro de todo, es confiable. Suele usarse para marcar que alguien está tranquilo, sin bardos ni problemas con nadie.
Se dice cuando vas justísimo de tiempo y aun así te sale bien la jugada. Llegas por los pelos, en el último segundo, pero llegas. Es como ir al límite sin pasarte, con esa suerte madrileña de pillar el metro cuando ya están pitando las puertas. Vamos, que vas apurado pero lo clavas.
Se dice cuando estás portándote bien y yendo por lo legal, sin meterte en peos ni llamar la atención. Es como andar bajo perfil, tranquilo, sin deberle nada a nadie y con la conciencia limpia. Muy de pana para cuando vienes de un drama y decides bajarle dos a la loquera.