Se dice cuando estás atorado en el tráfico de lo lindo, de esos embotellamientos donde no hay salida, ni atajo, ni santo que te saque. Vas a vuelta de rueda, el calor pegando y tú ya resignado viendo cómo se te va la vida en el volante. Muy campechano para quejarse con humor del caos vial.
"Compadre, no me esperes con el pan de cazón, estoy en el tamal en la avenida y esto está parado. Ni pa' delante ni pa' atrás, puro claxon y sudor."