Se dice cuando alguien está despistado, en su mundo, sin enterarse de lo que pasa alrededor. Vamos, que le hablan y está como mirando las olas, con la cabeza a otra parte. En Santander suena muy de aquí por lo del puerto, y queda perfecto para señalar al colega que va a uvas sin mala leche.
Se dice cuando alguien está en modo relax total, sin estrés ni preocupaciones, como si ya hubiera amarrado el barco y no tuviera que pelearse con nada. Es esa calma de decir: ya fue, hoy no me complico. Suena bien costeño aunque lo uses lejos del mar. Y sí, da envidia.