Se usa cuando ya no estás solo complicado, sino recontra complicado. Es como decir que la situación es peor que estar al horno, porque encima le agregaste papas y todo, ya estás listo para servir. Se dice cuando estás metido en un lío grande y ves que no zafás fácil, aunque te rías para no llorar.
Se dice cuando estás hasta las manos, metido en un quilombo y con pocas chances de zafar. No es solo estar en problemas, es sentir que ya te están cocinando con guarnición incluida. En Córdoba se usa mucho para reírse de la desgracia propia, como diciendo: listo, fui, no hay vuelta atrás.
Se dice cuando estás hasta las manos, metido en un quilombo y con pocas chances de zafar. Es como estar ya cocinándote, con guarnición incluida, porque todo se te junta y pinta feo. Muy rosarino y bien gráfico para admitir que la cosa viene torcida y no hay mucho margen.
Se dice cuando estás en un quilombo grande, sin salida fácil, como que ya estás cocinado y encima con guarnición. Es la versión mendocina de estar jodido o al horno, pero con más dramatismo y humor. Sirve para exámenes, laburo, deudas o cualquier metida de pata que te deja temblando.
Se dice cuando estás hasta las manos, sin salida y con todo en contra. Es como “estoy al horno”, pero con papas para rematar la desgracia, como si ya te estuvieran sirviendo en bandeja. Va para quilombos grandes o metidas de pata épicas. Duele, pero tiene ese humor negro porteño que salva.