Se dice cuando alguien está contentísimo, acelerado o con una energía que no le cabe en el cuerpo. Como si se hubiera metido un chute de azúcar o le hubiera salido todo redondo y no supiera ni dónde ponerse. Es una comparación muy riojana y bastante graciosa, porque el fardelejo es un dulce y la imagen te la deja clarita.
"Desde que le dijeron que le subían el sueldo, Paco está como un fardelejo, dando brincos por la plaza y saludando a todo el mundo como si fuera el alcalde."