Se dice de alguien que está re enganchado al tereré, tipo fan nivel leyenda. No es que le guste, es que vive con el termo bajo el brazo y la bombilla lista, como si fuera parte del cuerpo. Va con cariño y un toque de burla, porque en el calor chaqueño esto es casi religión.
"El Nico está cazado con el tereré, boludo: cayó al cumple con el termo, la yerba y la bombilla, y ni sopló la vela sin cebar."