Se usa en México para decir que algo está muy chido, que estuvo increíble o que te encantó. Es un elogio bien casual, de esos que sueltas sin pensarlo cuando algo sale de lujo. Vale para una fiesta, una peli, un plan o hasta unos tacos. Y sí, suena bien noventero, pero sigue vivo.
"No manches, güey, el concierto estuvo bien padre, terminé cantando a gritos y hasta el de seguridad ya andaba echando coros."