Se dice cuando estás reventado, sin una gota de energía, como si te hubieran dado una paliza o te hubiera pasado un camión por encima. Vale para cansancio físico, resaca o una semana de curro infernal. Es dramática a posta, pero justo por eso funciona y da mucha risa si la sueltas bien.
"Entre el curro, el bus y subir las escaleras con la compra, estoy a la muerte. Como me hables mucho, me apago en el sofá."