En Risaralda se usa para decir que alguien se queda mirando fijo, como embobado, sin pestañear casi, ya sea por gusto, chisme o puro despiste. Es como quedar parqueado con la mirada en una sola cosa y olvidarse del resto del mundo. Suena raro, pero tiene su encanto bien de hincha metido en la película.
Verbo coloquial (muy de cotorreo) para decir que alguien se exhibió feo o hizo el ridículo en público, como si tuviera a todo el mundo viéndolo y juzgándolo. Se usa cuando te quemas solito por una caída, un comentario bien fuera de lugar o una escena innecesaria. Duele, pero da risa.