Se dice para elogiar algo que está buenísimo o que te dejó con la boca abierta, como si fuera una pieza de colección. En Catamarca puede ser una empanada, una canción o hasta una jugada en el fulbito. Es un piropo simple, bien de calle, y queda perfecto para tirar admiración sin vueltas.
"Probé la empanada de charqui y quedé loco, chango. ¡Esa joya! Pasame otra antes de que se aviven."