Se dice cuando estás en la costa y el calor se pone criminal, sobre todo en un apartamento pegado a la playa donde no corre ni una brisita y, para rematar, se dañó el aire acondicionado. Es como estar en un horno con vista al mar. Muy de La Guaira, y bien dramático, como debe ser.
"Chamo, en Catia La Mar se fue la luz y el aire murió: eso era el infierno en la playa. Terminamos sudando parejo con dos abanicos, como peleando contra el calor a mano limpia."