Se usa para decir que alguien se pega una descansada brutal, de esas en las que quedas tirado sin preocupaciones, como si te deshicieras en vapor de lo relajado que estás. Es muy de cuando el cuerpo ya no da más y decides desconectarte del mundo un rato. Y la verdad, un buen vaporizo a tiempo salva el día.
"Hermano, ayer llegué del trabajo, me eché un vaporizo en la hamaca y si no me despierta el olor a arepas, amanezco ahí todo doblado"