Se usa cuando quieres sentarte a hablar largo y tendido, soltar chismes, anécdotas y detalles sabrosos de lo que ha pasado. No es solo contar algo, es ponerse al día con calma, relajado, casi siempre con panas y algo para picar. Es como decir vamos a rumbear de palabras, y la verdad es que siempre se arma el bochinche.
Expresión típica de Monagas para cuando alguien se pone a contar una historia con calma, como quien se acomoda en la mecedora y arranca a hablar. Puede ser algo gracioso, un chisme sabroso o una anécdota larguísima. Es básicamente sentarse a conversar y soltar todo el cuento, y la verdad es que tiene su encanto.
Expresión muy tica para cuando alguien se inventa una historia medio jalada del pelo para zafarse de un problema o quedar bien. Es como armar una novela rápida para justificar algo que hizo o no hizo. A veces hace gracia, pero cuando ya se nota mucho el cuento, uno nada más piensa que es pura hablada.