En Guerrero se usa para decir que alguien se va a echar unos tragos, casi siempre mezcal o tequila, y armar la tertulia con la banda. Es como anunciar que toca noche de copas y desmadrito sabroso, no solo una chela tímida. Suena inocente, pero todos saben que el coco acaba en cruda legendaria.
En Puebla se usa para decir que alguien se va a poner a pensar bien las cosas, a darle vuelta al asunto con calma antes de hacer algo. Es como decir que vas a usar el cerebro de verdad, no en modo automático. Suena chistoso, pero sí invita a no hacer tonterías por impulso, lo cual siempre se agradece.