En Guanajuato se usa para decir que alguien se hace el loco y deja pasar algo, como si no hubiera visto nada. Puede ser por flojera, por buena onda o porque le conviene no meterse. Es parecido a hacerse de la vista gorda, pero con ese toque de complicidad de barrio que te salva el día.
"Llegué tardísimo y el profe me vio, pero se echó un churro y siguió con la clase como si nada. Yo me senté calladito y hasta me sentí bendecido."