Se dice cuando alguien se queda apartado, callado y con cara de estar dándole vueltas a algo, como si se hubiera ido mentalmente a una esquina a comerse el tarro. No es que se tumbe literalmente, es más bien ponerse en modo pensativo o rallado. Muy de barra y de calle, vaya.
"Alberto se echó a la esquina en el botellón, mirando el móvil y comiéndose el tarro por la ex. Nosotros de cachondeo y él, ni caso, como si estuviera en otro planeta."