Se dice cuando algo pinta regular y, aparte de hacer lo que toca, le metes fe y esperanza como quien suelta una oración para que el asunto salga bien. Es como decir: voy a intentarlo con ganas, pero también voy a encomendarme a lo que sea. Muy de cuando no controlas todo y toca confiar.
"Mañana tengo el examen y voy fatal, pero tú relax, esta noche estudio un rato y le echo un rezo, que con suerte apruebo."