Se dice cuando alguien diluye una idea, una historia o un plan por meterle demasiada vuelta, demasiada excusa o puro cuento. Es como aguar el caldo, que al final queda desabrido y sin gracia. Úsalo cuando alguien exagera, se va por las ramas o le quita fuerza a lo que estaba diciendo.
"Parce, el man arrancó contando que conocía a Shakira y terminó echándole tanta agua al caldo que ya estábamos hablando del clima en Barranquilla y ni una foto mostró."