Se dice cuando alguien se pone a soltarle labia bonita a otra persona para enamorar, impresionar o cuadrar una salida. No es poesía de verdad, es más bien piropo con cuento, medio cantadito y con confianza. Si te están echando un verso, te están vendiendo el paquete romántico a ver si caes. A veces funciona, a veces da pena ajena.
"En la cola del abasto el pana le echó un verso a la chama, todo poeta, y ella: ajá, ¿y el número pues? La doña de atrás chismeando y nosotros aguantando la risa."