Expresión muy usada para decir que vas a salir un ratico a visitar a alguien o a dar una vuelta corta, sin mucho compromiso. Es como anunciar que no te vas a desaparecer todo el día, solo a despejarte un pelo. También se suelta como excusa para salir de la casa cuando estás ladillado, y la verdad es que suena bastante pana.
Se usa en Santiago del Estero para hablar de una siesta corta pero poderosa, de esas que te dejan nuevo aunque duerman veinte minutos. Es como decir que te desconectás un rato, tocás tu timbre interno y te vas directo al modo descanso total. Y la verdad, con el calor santiagueño, esta expresión tiene todo el sentido del mundo.