Se dice cuando a alguien le da un jamacuco, un desmayo o un amago de infarto del susto, la impresión o el sofocón. No es que se vuelva loco, es más bien que se queda blanco y casi se va al suelo. Muy de abuela y de drama doméstico, y hay que admitir que suena genial.
"Cuando vio la factura de la luz, mi madre casi echa un patatús y me mandó a apagar hasta el router, que decía que eso chupa como un demonio."