Se dice cuando alguien se suelta a bailar con un montón de fuerza y aguante, como si trajera motor y no se cansara nunca. Es ese momento en que la persona se prende, zapatea duro y se adueña de la pista sin pena. Muy de fiesta, muy de barrio. Y sí, suele ir con sudor y gritos.
"En la boda, el compa se echó pata de mula con la banda, zapateó recio y hasta la tía se paró a echar desmadre. Nadie lo bajaba de la pista."