Decir que le has echado el ojo a algo significa que lo tienes vigilado porque te interesa muchísimo, casi como un cazador esperando su presa.
Se usa cuando le pones atención a algo o a alguien, ya sea por interés, por sospecha o porque te late y no lo quieres perder de vista. Puede sonar a vigilar, a fijarte bien o a traer a alguien en la mira. Vamos, que el ojo anda trabajando y no es por casualidad.
En La Guajira se usa para decir que le pones atención especial a alguien, casi siempre porque te gusta o te llama la atención por algo raro. Es como vigilar, pero con picante, con ese coqueteo costeño que se siente hasta con la brisa caliente. Y hay que admitir que tiene su sabrosura caribeña.