Se dice cuando alguien se avienta un choro larguísimo y no suelta el micrófono. Es hablar y hablar, repetir lo mismo, dar lata con un tema y no dejar que nadie meta ni una palabra. Muy de plática eterna, de esas que empiezan con “nomás tantito” y acabas pidiendo auxilio.
Expresión muy de Nayarit para decir que estás perdiendo el tiempo a gusto, haciéndote güey con cualquier cosa en lugar de hacer lo que sí urge. Es como disfrazar la flojera de productividad, moviéndole a mil detallitos inútiles. Y la neta, todos hemos echado la machaca alguna vez, aunque luego andemos llorando por las prisas.
Se usa para decir que ya se va a terminar algo, casi siempre la chamba o una jornada larga que ya trae a todos arrastrando la cobija. Es como anunciar que se cierra el changarro y empieza lo bueno. Dicen que viene de la machaca, que es comida bien llenadora, como para rematar el día con gusto.