Se dice para mandar algo a tomar viento, pero en plan valenciano y con gracia: un sitio lejísimos, perdido, donde no va ni el Tato. Vale para el campo, un polígono a desmano o cualquier lugar que te pilla a tomar por saco. Suena a exageración culinaria y, la verdad, tiene su puntito.
"¿Quedamos en tu casa? Ni de coña, nano, vives donde resopla la paella y entre el bus y el metro llego ya para Fallas."