Diminutivo con guasa para hablar de un desayuno que se alarga más de la cuenta. Empiezas con el cafelito y la tostada y, sin darte ni cuenta, ya estás pidiendo otra ronda y picoteando como si fuera tapeo. Es ese plan mañanero que se te va de las manos, y oye, bendito problema.
Es una forma cariñosa de decir desayuno pequeño, algo ligero para empezar el día sin llenarse demasiado. Suena a cosa casera, con cariño, como cuando te sirven algo y dicen que es solo un desayunito pero terminas feliz igual. Muy de acompañar el cafecito y matar el hambre mañanera sin mucha culpa.