En Bogotá se usa para decir que alguien se está metiendo en una vuelta dura o se está exigiendo de más, como cuando se pone una meta casi imposible y aun así insiste. También puede sonar a que se está dando garra por puro orgullo. No es necesariamente malo, pero a veces da risa porque es como: parcero, bájale dos.
"Juan dizque va a conquistar a la más popular del cole con un poema de WhatsApp y una rosa plástica. Ese man sí se da en la mula."