Se dice cuando a alguien se le va la pinza y empieza a soltar movidas sin mucho sentido, como si estuviera en su mundo. También vale para cuando se pone pesado con una idea imposible o se monta una película tremenda. Vamos, que en vez de ir al grano, se pierde en el tururú. Y oye, a veces hasta entretiene.
"En la cena, mi primo se puso a darle al tururú con que va a dejar el curro y hacerse DJ en Ibiza, y mi tía: va, home, acaba la paella y no digas tonterías."