Se dice de alguien que vive metido en líos, problemas o situaciones medio turbias, como si no pudiera estar tranquilo ni cinco minutos. La imagen es clara: la mano del albañil siempre termina sucia de mezcla, barro o cemento. O sea, que esa persona siempre anda “embarrada” en algún quilombo. Bien gráfico y bien cuyano.
"Che, el Nico no aprende más: se fue a “hacer un trámite” y volvió con la moto sin papeles. Anda como mano de albañil, siempre en un quilombo distinto."