Se dice cuando te pillas un pedo curioso, de esos que te dejan alegre y un poco torcido, normalmente por vino, pero vale cualquier cosa. No es estar KO, es ir contento, con la risa floja y la lengua suelta. Muy de fiesta de pueblo, barra pegajosa y cuadrilla animando. Y sí, al día siguiente te acuerdas.
"En las fiestas de San Mateo, entre zurracapote y rondas de crianza, me cogí un colocón majo y acabé cantando jotas con mi tío en la plaza."