Se dice cuando alguien te tiene mamado, insistiendo y jodiendo con lo mismo hasta sacarte de quicio. Es como si te estuvieran metiendo un ruido constante en la cabeza, puro fastidio. Sirve para quejarte de esa persona que no suelta el tema, no se calla y no te deja en paz. Y sí, desespera sabroso.
"Mano, ese pelao no para, lleva dos horas dándome el coche con que le preste la moto. Ya le dije que no y sigue, qué vaina."