Se dice para meterle caña a alguien con gracia, como una pullita o vacile ligero, sin ir a hacer daño. Es ese toque de picante que anima la conversación y deja a la peña riéndose. Ojo, la idea es que sea en buen plan, porque si te pasas ya no es salsa, es bronca.
"Pedro cayó con una camisa fosforita y yo: hermano, ¿tú vienes a un concierto o qué? Y todos: dale su salsa, dale su salsa, y él posando como si nada."