En El Salvador se usa como apodo medio en broma para alguien vivo, mañoso y algo trucho, de esos que siempre andan buscando cómo salirse con la suya. No es necesariamente un criminal, pero sí alguien con pinta de pillo y con labia. Puede sonar cariñoso o acusador, según el tono. Y sí, tiene su gracia.
"Mirá al Mario, llega con sonrisa de angelito y ya anda viendo cómo colarse sin pagar, ese maje es bien cuspán."