En Tucumán se dice cuando alguien se manda una comilona tremenda o se da un gustazo sin culpa, aprovechando la ocasión al máximo. Es como “se hizo la fiesta” pero aplicado a la comida, la joda o lo que pinte. Suele llevar un toque de admiración y un poquito de envidia sana, porque el loco la hizo bien.
"Caímos al cumple con sanguchitos y gaseosa, y el Nico se curó todo: repitió empanadas, le entró a la torta y encima se llevó un pedazo para después."