Se dice cuando alguien suma años pero no se le notan, como si los cumpleaños vinieran con “yapa” y el cuerpo no se enterara. O sea, tenés más edad en el DNI, pero la cara y la energía siguen en modo pibe. Muy de charla norteña, con esa envidia sana de ver a alguien que no envejece.
"Che, ¿viste a Lucho? Cumplió 30 y ni una arruga, parece que cumple años de yapa. Yo cumplo 25 y ya me duele hasta el alma, qué injusticia."