Interjección bien de Formosa para soltar cuando algo te sorprende, te indigna o te deja con cara de ¿qué carajo pasó acá? Funciona como un ¡madre mía! pero más picante y con tonito norteño. Se usa tanto para un susto como para una buena noticia, y queda perfecto para rematar una queja.
"Se cortó la luz justo cuando iba a guardar la partida y grité: ¡Coño formoseño!, ¿otra vez lo mismo, che?"