En Risaralda decir que alguien está congelado es llamarlo despistado, lento para reaccionar o medio ido, como si se quedara pegado cargando. No es que sea bruto, pero sí que se queda en la luna mientras todo el mundo ya va en la tercera vuelta. Básicamente es el que procesa todo en cámara lenta, y la verdad a veces hace gracia verlo así.
En Guanajuato decir que alguien está congelado es que se quedó en blanco por la pena o el oso del momento. Como que el cerebro se apaga y nomás te quedas viendo al infinito, sin saber qué decir ni qué hacer. Es muy de cuando te balconean en público y tú ahí, tieso, deseando que te trague la tierra.