Se le dice a la persona que no se pierde ni una fiesta. Ese personaje que aparece en todos los cumpleaños, bautizos y kermeses, siempre pegado a la música y a la pista, como si le pagaran por animar. Suele ser fiestero nivel leyenda y, aunque a veces cansa, también le pone sabor al ambiente.
Persona que asiste a eventos no por la diversión en sí misma, sino porque es reacio a pagar por su propia comida o bebida; son expertos en entrar sólo por el jamón o la barra libre.