Dicho bien trujillano para vacilar a alguien que suda a lo bestia, sobre todo cuando no hay motivo: ni calor, ni carrera, ni nada. Es como decirle sudoroso profesional, pero en plan burla y con calle. Se usa entre patas con confianza, porque si lo sueltas a cualquiera, te ganas una mirada asesina.
"Oe causa, deja de hacerte el cholo sobaco, recién llegas y ya estás chorreando. Ponte desodorante y vamos al partido, que no es maratón."