En Chubut, chaucha se usa para decir que algo es una pavada, que no vale nada o que no tiene importancia. Puede ser un comentario, una promesa o un plan medio flojo. Es como bajarle el precio a algo con una palabra cortita y filosa. Y sí, suena simpática, pero es bastante lapidaria.
En Apurímac se usa chaucha para hablar del chisme fresco, el cotorreo sabroso que anda rodando por el barrio. Es esa info que pasa de boca en boca más rápido que mototaxi cuesta abajo. A veces es puro cuento, a veces es verdad, pero igual todos quieren enterarse. Y hay que admitir que el vicio por la chaucha es fuerte.