Se dice cuando la conversación se arma al estilo de Piura: suelta, con chispa, bromas rápidas y anécdotas que se van por las ramas sin culpa. Es esa charla que empieza tranquila y termina en carcajadas, apodos y cuentos de barrio. No es formal ni falta que hace, lo rico es el vacilón y la buena onda.
"En la esquina empezamos con un hola y terminó en charla a la piurana, con chistes, apodos y cuentos del cole. La tía vendía emoliente y nosotros muertos de risa."