En Áncash se le dice chambeque a la persona que alardea un montón, promete proyectos gigantes y se vende como crack, pero a la hora de la verdad no cumple nada. Mucho floro, cero acción. Es ese pata que siempre está hablando de sus supuestos logros y al final no mueve ni un dedo, aunque a veces da hasta risa verlo posar.
En Áncash se dice cuando, sin planear nada, se arma una fiesta improvisada de esas que empiezan con una chela tranquila y acaban con música a todo volumen, baile y medio barrio metido. Es el plan que nace de la nada y se descontrola bonito. Si hay chambeque, olvídate de irte temprano.
En Áncash se usa para señalar al pata que siempre anda buscando lío por puro gusto, sin necesidad y casi como hobby. Es ese que arma cada travesura absurda solo para ver qué pasa y luego se hace el loco. No siempre es mala leche, pero sí bien imprudente, y a veces deja a todos metidos en el chongo.