Se dice cuando le sueltas a alguien las verdades en la cara, sin adornos y sin miedo, normalmente para regañarlo o ponerlo en su sitio. Es como decirle las cosas claras y cantadas, de frente. Suele salir cuando alguien se pasa de vivo o anda hablando de más. Y sí, a veces toca.
Expresión muy usada para cuando alguien va a regañar duro, sin adornos y sin dejar títere con cabeza. Es como soltarle todo el sermón a la otra persona, recordándole cada metida de pata y poniéndole los puntos sobre las íes. No es solo un regaño suave, es entrarle con todo el repertorio, casi como pasarle lista a sus errores.