Se dice cuando un plan, un negocio o una mentira se viene abajo de golpe. Vamos, que se te desmonta el tinglado y te quedas con cara de póker. Vale para una fiesta que se corta, para un curro que se va al garete o para cuando te pillan el cuento. Duele, pero es bastante gráfica.
"Íbamos a montar el botellón fino en la arena, pero apareció la poli, nos pidió el DNI y se nos cayó el chiringuito en dos minutos, picha."