Dicho bien norteño para decir que te vas a dormir a gusto, caer rendido o echarte una siestota de esas que te reinician el alma. Se usa cuando traes el cuerpo molido por el jale, la desvelada o el calorón y ya no das una. Básicamente, desconectarte y no responderle a nadie.
"Ya estuvo, compa: saliendo del jale me voy a aplastar el cacho en el sillón, con el abanico a todo y el cel en silencio, porque hoy no existo."