Se usa al final de la frase para preguntar si la otra persona entendió lo que acabas de decir, como un ¿me sigues? bien chileno. Es muy típico del habla juvenil y relajada, casi un sello nacional. A veces se usa tanto que la frase tiene más cachai que contenido, pero igual suena simpático y cercano.
Muletilla chilena para comprobar si la otra persona te está siguiendo: es como decir ¿entiendes?, ¿me sigues? o ¿cachai? Se suelta al final de la frase, a veces con tono medio insistente, y queda súper de conversación. Ojo, no es solo del sur, pero en el sur suena más cantadito.
Muletilla chilenísima para preguntar si el otro entiende lo que estás diciendo o si sigue el hilo de la historia. También se usa solo para darle sabor y énfasis al cuento, aunque el otro ya haya cachado todo. Es como un marcador de complicidad, muy de conversa relajada entre amigos, y la verdad es que pega en casi cualquier frase.
Muletilla ultra chilena que se usa para preguntar si el otro entiende o sigue la idea, como un ¿me explico? o ¿cachas? pero con sello chileno. Se mete al final de la frase sin miedo.
Se usa al final de la frase para preguntar si el otro entendió o está de acuerdo con lo que se dijo. Es como decir ¿me entiendes? pero con todo el sabor chileno y un toque de confianza. Suena cercano, medio canchero, y si lo dices bien hasta parece que naciste en Santiago, aunque seas más turista que la Torre Eiffel.
Muletilla y pregunta típica del habla chilena, muy de Valpo, que significa algo como ¿entiendes?, ¿me sigues? o ¿te queda claro?. Se usa para chequear que el otro va cachando la historia, para meter ritmo a lo que cuentas o simplemente por costumbre. Si lo dices cada dos frases, ya estás porteñísimo, cachái.
Expresión chilena que se usa para asegurar si alguien entendió o está al tanto de lo que estás diciendo, como un '¿entiendes?' pero más colegui.